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martes, 12 de abril de 2011

LA INTENSIDAD

Me han sido dados innumerables dones,
el letárgico piélago quebrado por su transparencia,
la luz azul de inconsumible vuelo
y me he vestido de sombra entre el armiño y oropeles
pero también he cruzado el hierro en ascuas ante los ojos adheridos,
también he clavado mi pezuña en la garganta de la virgen,
yo sé de mundos acabados y de huestes sin dueño perseguidas,
los he admitido en una mano y les he dado su comida:
el anfibio reptil mordaz del sueño,
el beso helado de la traición y sus espejos
y el baño de fuego y acero en que perder su alma.
Yo les he permitido el tiempo,
yo les hice vibrar con el diapasón de la mística.
Pero ahora soy su criatura,
soy el frío envoltorio de metal del que se enorgullecen,
la flor nostálgica que ha sobrevivido entre las fieras domeñadas y las piedras agraces.
Yo soy su ocupación
y han besado mi rostro que refleja una rara virtud
y han sentido mi cuerpo como el de un niño, un dios, un hombre
y han besado mis labios sin tacto ni sabor
porque han llorado con mis lágrimas
y han caminado con mis pasos
y han ardido mil veces con mi llama.

LA ORILLA DE LAS LLAMAS

Dios está con nosotros y con nuestras ansias

y con nuestras ramas ardiendo bajo nuestros pies.

Dios está con la paz de los que no nos dejaron en paz

y Dios está muerto con los que nunca han cambiado de Dios muerto:

los alucinados en tu contra de las mentiras,

los inocentes inocentes,

los que avinagraron el vino de la benignidad de Cristo,

los que untaron con agua verdinegra la sangre de los justos,

los que volvieron hasta las cuevas donde ardían los vivos,

los que escucharon las voces sobre la tierra de los enemigos,

los persiguientes perseguidos,

los iluminados luminosos,

los que nunca descansaron de cansarse.

Dios está con nosotros

y con el precio exacto de los exaltados,

la dignidad de los reconocidos,

la cofradía de los fraudes,

los rampantes ramplones con sus uñas roñosas que hacen años añicos.

Dios está con nosotros,

con los que no nos consumimos,

con los que los de arriba satisfacemos nuestros delitos.

Dios se encuentra a la orilla de las llamas

escuchando su grito que dice la orilla de las llamas.

(Como si no hubiera con qué hacerle frente en ningún libro abierto que doliera lo mismo que una verdad a los ojos.)

URBE

Fuimos hormigas blancas cazadoras
y el rito de la camiseta,
las piezas de la fábrica
hacia la gran cantera,
el dique seco.

Vivíamos en casitas muy blancas,
ropa tendida entre las ventanas
sobre calles vacías
y el roce frío de las sábanas.

El viento silba contra las cigarras.
El mar descansa.

Nos debíamos el cielo de los cables,
la tormenta de calma en el exceso
y el vicio de la carne.

BOLAS Y ATAUDES

Hoy he vuelto a presentir todos aquellos objetos que ruedan
y avanzan sobre el suelo su pesado ornamento,
los muertos caminaban como buques fantasmas
arañando la niebla,las válvulas,las sumas
de todo lo que se debía,
muerte fresca vendida en grutas,
pasos que avanzan imprecisos por la desnuda cañería,

–un ser amargo levanta las hileras
mientras evoca una canción desde ultratumba–.

Los cuervos no eran más que dos juguetes con los muelles torcidos
por una superficie de grasa helada que marea
y por sus tripas abiertas se roían enteras las cigarras metálicas
y el marino embestía con su reflejo en lo profundo del laberinto
y algunos brujos iban narrando nuestros destinos
y sobre la tablilla de cera mientras afuera se hacía la luz
en el interior de las piedras
todo lo que rodaba se había conseguido.
Los niños harapientos buscaban las cenizas
de aquellos que vivían en la grieta de un árbol.
Se alimentaban de sus raíces y lucían
sus brillantes diademas sobre la gasa.
En la herrumbre magnífica de las estatuas y de los edificios,
trozos de cuero negro sobre la arena del desierto,
la ciudad levantada sobre fragmentos de cristal
con el beso de la arena caliente.

La ciudad escondía en sí misma el escenario

y una epidemia de cicatrices saturadas,
labios que piensan,
manos que despeinan
malcomunican acento y cerca sobre la máscara
patinan anchas sobre estas cartas congeladas
sobre estas cartas congeladas sostenidas por viejas
que se hacen con la izquierda la señal de la cruz

¡Oh,cuánto viejo sapo con ojos de cristal
y cuántos niños santos merodeadores
presagiando la guerra civil!
¡Oh,los brujos satánicos
cuyas frentes se estrechan
y los bellos pianos como azules gaviotas
sodomizados por las calaveras!
¡Oh por las manos que revisan en sus cosechadoras
la sangre ajena!
Un viento frío y seco lamía las esteras
y las manos sedosas recogen las cabezas
y las arrojan a los cubos.
Rotas las rosas,
quemados,incendiados,los palacios
sonaban como campanadas.

Pantallas de hormigón,
mural de catedral desvencijada,
madera blanda sucia y carcomida,
fantasmas de salitre cercados por el humo,
doradas amazonas.

ALGUNOS NOMBRES CÉLEBRES

La mujer de James Joyce era una analfabeta.

Nietzche se enamoró de su hermana.

Lord Byron se enamoró de su hermana.

Theo era el hermano de Vicent Van Gogh.

Nietzche hizo el amor con su hermana.

Vicent Van Gogh fue el hermano de Theo.

Rock Hudson.

Rock Hudson era homosexual.

Madonna fue bisexual.

Mik Jagger fue bisexual.

Shara Whites murió alcohólica.

Glen Davis murió alcohólica.

Greta Garbo murió alcohólica

Rita Hayworth murió alcohólica.

Orson Welles nació el seis de mayo a las siete de la mañana.

Bertrand Russel era un hombre pequeño.

Jesús era judío.

A Brigette le gustaban más jóvenes.

Ava Gardner se cansó de Madrid.

James Dean fue declarado inútil por el ejército británico.

Michael Nin recreó a Marilin.

Sigfredy reinventó al hombre del milenio

y el General Francisco Franco murió hace muchos, muchos años.

Lo que es tuyo vendrá.

Lo que es tuyo vendrá.

Lo que es tu yo vendrá.

MÁS ALLÁ DE LA VIDA

Vivo en la materia para odiar reemplazado por lo que es necesario

porque mi silencio es sagrado porque la quietud no llega a mí pero la siento,

yo que en un momento puedo equivocar mi vida,

que no he conocido más allá del placer el dolor,

toco lo que en mi entorno está vivo por darme a la presencia

pero no encuentro nada de lo mío con lo que pueda rehacer mis dominios,

hasta el tiempo se ha apartado de mí y con esto el entorno es más bello.

Lo que me envuelve se suma a mí porque desaparece,

viene conmigo porque respira lo que soy más allá de cuanto ya hay en ello.

Mis maneras me sacian,

comporto mi destino desde el núcleo del mismo,

lo hago girar como una flor en el agua

hasta que en mi memoria me representa.

Ahora me veo en los andenes de lo que soy,

un viento frío silba en las escaleras y cruza los pasillos,

lleva mi voz que suena como una parábola atormentada,

más adelante no logro conocerme,

ahora estoy en contra de todo lo que amo

y mis palabras son monedas y cuerdas que decoraran y trepan por las almenas

falsas)

de un lugar que me recuerda que yo no soy.

Ahora me reconozco por el tacto

y lo creo todo de mí.

Rozo el extremo de la belleza hasta hacerla estallar con un metal despierto

y el contorno se vuelve inocente.

Quiero llegar hasta lo que me espera

pero lo que me espera no me quiere llegar.

Los días faltos de transparencia se convierten en número de mí.

Me vuelven una cifra,

me confunden y quitan como la arena sobre la sal,

hacen volverse luz la ruleta de rostros que giran

hasta que se delican con mis deseos.

Aquí nace lo bello de lo oscuro,

más allá piso el légamo invisible donde está rota la barca del chamán,

el cielo de los que no encontraron otro,

más allá la muerte con sus mentiras y las mentiras con su casa de muerte,

y el parto azul del sentimiento ínclito,

y el amarillo foso vegetal desnudo de la tierra, nicho hueco,

más allá de la vida.

APARECIDA

Siempre es triste que mujeres como esta se pierdan en la niebla,
ventanillas sin adiós y vagones vacíos.

No habrá pañuelos blancos agitándose,
nadie que me acompañe.

No cerrareé el cristal.

Mujer de negro,
qué miedo de tus besos.

AMANTE MUERTE

Qué blancas manos la muerte.
Qué manos blancas.
Qué hermosas cuando quedan.
Qué hermosas cuando pasan.
Qué blancas manos la muerte.
Qué manos blancas.

XILÓFAGOS EN EL TRÍPTICO

XILÓFAGOS EN EL TRÍPTICO

Judas frotó contra Dalila

su órgano copulador de sangre tóxica

y fue configurado de inconsciente manera

el diabólico parto,

la concepción satánica que todos acallamos.

Fue el periodo larvario de las razas hambrientas

de las lunas menguadas y las cruces

Devastadora creció la criatura.

Cada uno de nosotros la alentaba en su pecho sin saberlo.

Infancia, madurez y juventud

forman el tríptico

de podridas entrañas desde siempre.

Es un mal material el que tenemos

y es doloroso cargar a las espaldas tanta muerte

disfrazada de vida y de ilusiones.

Es estúpido hacerse el descreído

por tener muchos años o haber vivido mucho.

¿Fue elegante tu farsa

acostumbraste a todos a creerte

o fuiste tú también una mentira?

¿Qué ridículos cuentos en cofres de cristal has inventado

para legarlos luego?

Es un juguete roto el que tenemos.

Somos niños felices que imaginan

nuevas utilidades al objeto

completamente inútil de por sí.

Contemplemos el tríptico,

sus vívidos colores, su hermosura,

sus goces sensuales y su luz armoniosa.

Y sabed que el artista

también sufre el crujido de su obra creadora.

Mas ignoremos

los maxilares tensos del insecto.

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